Hotel Fortyseven, en Roma


Debo reconocer que, aunque divertida, mi estancia en Roma no fue precisamente satisfactoria en cuanto al alojamiento, y es que parece que aprovechando eso de las ruinas romanas muchos hoteles han olvidado eso de ‘renovarse o morir’.


Tengo entendido que son muchas las personas que, como yo, se han sentido decepcionadas por hoteles que incluso presumían de tener tres o cuatro estrellas. Si no quieres que te ocurra esto en tu visita a la ciudad, aprovecha para ir a un hotel encantador como el Hotel Fortyseven.

Bajo una sencilla fachada de ladrillo que data de inicios del siglo XX, el hotel se abre al visitante como un espacio cálido y confortable en el que cada detalle está pensado para que te sientas a gusto.


El interiorismo del hotel no es para nada estrambótico, sino que más bien ofrece una decoración sencilla de modernas líneas lisas y rectas en muebles funcionales, colores básicos y espacios amplios y luminosos. En definitiva, el entorno que necesitas para disfrutar del relax tras un día de visitas en la ciudad como si te encontraras en tu propia casa.


Cada planta del Fortyseven está dedicada a un artista italiano del pasado siglo XX que contrasta con el histórico entorno en el que se encuentra el hotel. Algunos de ellos son Amedeo Modigliani o Umberto Mastroianni, por ejemplo.


Sin embargo, si hubiese que destacar alguna cosa del hotel serían sin duda sus vistas, pues con sólo abrir las cortinas del hotel podrás contemplar el antiguo templo Vesta o el Circo Massimo.

Para lo que es, el precio no es demasiado excesivo, pues cuesta unos 160€ por noche.

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