Hotel Villa Soro en San Sebastián


Vengamos de campo o de ciudad, todos adoramos esos preciosos hoteles con historia que con su arquitectura e interiorismo consiguen transportarnos a otras épocas…

Este es el caso del Villa Soro, una encantadora villa de finales del siglo XIX rehabilitada en hotel y reconocida como Patrimonio Histórico de la Ciudad de San Sebastián, en el País Vasco.


Si la arquitectura del hotel ya consigue enamorarnos con ese coqueto aspecto de mansión de cuento de hadas, entrar en el hotel supone una continua grata sorpresa que acabará de convencernos de que hemos tomado la mejor decisión para disfrutar de unos días de relax y desconexión.

En realidad, este hotelito cuenta solamente con 25 habitaciones, lo que lo convierte en un lugar de ambiente íntimo y acogedor. No hace falta una observación exhaustiva para percibir el esmero y todo el lujo de detalles con el que han sido decoradas, y es que de hecho el interiorismo de cada una de ellas ha sido pensado de forma individual… ¡Cuánto se alejan de las habitaciones de esos hoteles fabricados en serie!


Todas ellas cuentan por supuesto con excelentes equipamientos para cubrir todas tus necesidades: Bañera y ducha independientes, secador de pelo, caja fuerte, aire acondicionado, televisión y lector de DVD y conexión a internet, entre otras cosas.

Con la misma personalidad que las estancias, el salón principal del Villa Soro preserva muchos de los elementos que caracterizaban a la casa antes de su transformación, por lo que podrás encontrar la tarima original, los grandes y confortables sofás y varias antigüedades en elegantes espacios donde predominan los tonos grises y rojizos.

Por su parte, el bar del hotel conserva también los paneles de roble de las paredes que se instalaron en la villa ya a finales del siglo XIX.

El Villa Soro se encuentra en un lugar un tanto aislado, ideal para desconectar del bullicio de las zonas más céntricas sin renunciar por ello a los mejores atractivos de la zona: Puedes visitar por ejemplo la playa de la Zurriola, el Palacio de Congresos Kursaal o el popular restaurante Arzak.

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